Voy a decirte algo incómodo. Después de estos últimos años trabajando con líderes, directivos y CEOs, he detectado algo interesante. La mayoría de líderes no teme mostrarse vulnerable. Y esto es parte del hecho de liderar.
En su interior tienen ganas de hablar de sus caídas, de sus fracasos y de lo que aprendieron con ello. Pero algo les frena. Algo les para cuando quieren mostrarse.
La mayoría teme perder control. Les preocupa que esa vulnerabilidad hecha aprendizaje les debilite como líderes.
Porque en el imaginario corporativo, vulnerabilidad significa:
- Indecisión
- Fragilidad
- Debilidad emocional
- Y peor aún: “que se te note demasiado”.
Y claro. Ante esa idea… mejor ponerse la armadura.
El problema es que hoy, la armadura ya no inspira. Hoy la armadura se percibe como impostura. Como jefe, en lugar de líder.
Y el liderazgo impostado… se cae solo.
Quédate hasta el final, porque te traigo un regalo: MINI-FRAMEWORK PROPIO: Los 4 niveles de vulnerabilidad en liderazgo
Vulnerabilidad no es “abrirte”. Es otra cosa
Empecemos limpiando el concepto.
Vulnerabilidad no es contar tu vida personal en una reunión. Ni llorar en LinkedIn cada tres posts. Ni convertir tu equipo en un grupo terapéutico.
La vulnerabilidad en liderazgo es la capacidad de sostener verdad emocional sin perder dirección.
Dicho aún más claro:
Ser humano, pero no desorientado. Honesto, pero no desbordado. Cercano, pero no dependiente.
Porque liderar no es parecer perfecto. Es ser confiable. Y la confianza no se construye con perfección. Se construye con coherencia.
Por qué la vulnerabilidad es clave cuando se usa bien
1) Porque genera conexión real
La conexión no nace de “me admiran”. Nace de “me reconozco en ti”. Cuando un líder reconoce dudas, límites o aprendizajes, lo que está diciendo (sin decirlo) es: “no te exijo ser perfecto, porque yo tampoco lo soy”.
Y eso libera. Eso relaja. Eso crea permiso.
2) Porque activa empatía de la buena
La empatía no es compasión. Empatía es comprensión estratégica del otro.
Un líder vulnerable no es el que sufre en público. Es el que muestra que ve a las personas como personas… y aun así sostiene responsabilidades.
3) Porque refuerza una narrativa creíble
Aquí viene lo fuerte.
Estamos rodeados de discursos pulidos. Pero el público tiene un radar. Y ese radar detecta una cosa muy rápido: si estás contando una historia real o una historia para gustar.
La vulnerabilidad bien aplicada no busca aprobación. Busca verdad. Y por eso impacta. Y por eso transforma también.
Claves para liderar desde la vulnerabilidad sin postureo
1) Comparte aprendizajes, no confesiones
Esto es importante. La vulnerabilidad útil no es “te cuento mi crisis”. Es “te cuento lo que aprendí y cómo cambió mi forma de liderar”.
El valor no está en tu herida. Está en tu evolución.
Ejemplo real: Satya Nadella habló de cómo la enfermedad de su hijo le cambió la mirada sobre la empatía y la cultura corporativa en Microsoft. No fue espectáculo. Fue transformación. Y eso el mundo lo entiende… y la mar de bien, porque generamos acoplamiento neuronal. Trasladamos nuestras propias experiencias a aquello que estamos viendo, escuchando o leyendo.
2) Reconoce que no lo sabes todo (y que eso no te resta autoridad)
Un directivo no es alguien que sabe todo. Es alguien que:
- Toma decisiones con información incompleta
- Gestiona incertidumbre
- No se rompe cuando no controla
Cuando dices: “no lo sé todavía”, pero lo dices con dirección y convicción, generas algo rarísimo y poderoso: CREDIBILIDAD
Porque el postureo de control absoluto ya no se cree. Ni empatiza con nada ni nadie.
3) Crea espacios seguros para que otros también hablen
Vulnerabilidad no es “yo me abro y ya está”. Es cultura. Y se nota cuando alguien habla sin miedo a que le pase factura.
La pregunta clave es:
¿Tu equipo puede decir la verdad en tu presencia?
Si no, hay un problema narrativo serio. Y también de liderazgo.
4) No uses la vulnerabilidad como marketing
Hay algo que la audiencia huele a kilómetro: la vulnerabilidad performativa. El postureo del liderazgo mal entendido.
El “mira qué humano soy” es lo más inhumano que existe. Porque tiene intención manipuladora: “te cuento esto para que me quieras”.
Y tu audiencia, sobre todo en LinkedIn, está vacunadísima contra eso.
Ejemplos reales de liderazgo vulnerable
Howard Schultz (Starbucks)
Contó su historia de infancia humilde, no para dar pena, sino para explicar una visión: crear espacios de comunidad y dignidad. Vulnerabilidad conectada a propósito. Coherencia cultural. Liderazgo narrativo.
Jacinda Ardern (Nueva Zelanda)
En pandemia mostró emociones reales sin perder firmeza. Esa combinación es la que pocos líderes dominan: humanidad + dirección.
No “sensibilidad sin acción”. No “autoridad sin alma”.
Los errores más frecuentes (y peligrosos)
1) Convertirlo en drama
La vulnerabilidad no es un “muro de lamentos”. El líder no necesita desahogarse. Necesita sostener. La emoción sin contención asusta. La emoción con dirección inspira.
2) Usarla como excusa para no liderar
Vulnerabilidad no es decir: “estoy mal, no puedo decidir”. Es decir: “esto es difícil… y aun así lo voy a afrontar”.
3) No adaptarla al contexto
Hay momentos para abrir conversaciones. Y hay momentos para cerrar decisiones. Si mezclas ambas cosas, tu equipo no sabe si estás liderando o pidiendo ayuda.
Y eso genera inestabilidad.
Beneficios reales (en entornos corporativos)
Cuando lideras con vulnerabilidad estratégica:
- Aumentas confianza (y baja la política interna)
- Mejora la colaboración real (no la fingida)
- Reduce miedo al error (y sube innovación)
- Se fortalece la cultura (porque hay permiso para hablar verdad)
Dicho sin azúcar: la gente no se queda por el salario. se queda por el vínculo y el sentido.
Así que…
La vulnerabilidad no es blandura. Es coraje. Porque exige presencia. Y exige responsabilidad.
Hoy, liderar no va de parecer infalible. Va de ser alguien en quien se pueda confiar cuando las cosas se complican.
Y eso no lo construyen los discursos perfectos. Lo construye una cosa: verdad + dirección.
CASO ESPAÑA (para aterrizarlo en empresa real)
Inditex. Vulnerabilidad estratégica sin espectáculo
Inditex es un ejemplo interesante porque no comunica desde el exceso emocional, pero cuando toca reconocer errores o límites, lo hace con un tono muy concreto: sobrio, directo, sin drama.
Y eso también es vulnerabilidad madura.
- No se trata de exponerse.
- Se trata de no manipular.
- De no vender épica cuando lo que hay que contar es gestión.
En tiempos de crisis (logística, reputación, resultados, presión pública), el estilo Inditex muestra algo valioso para directivos: la vulnerabilidad no siempre es emocional. a veces es asumir realidad sin maquillaje.
Ese “no adornar” es una forma de liderazgo narrativo. Y el mercado lo percibe como seriedad, no como frialdad.
Vulnerabilidad estratégica también es decir la verdad sin recrearte en ella.
Te traigo un test rápido para que lo uses como antesala y mini auditoría de tu liderazgo
Pregúntate:
- ¿Lo que comparto tiene riesgo real o es “apto para LinkedIn”?
- ¿Lo que comparto abre conversaciones o las cierra?
- ¿Estoy buscando conexión… o aprobación?
- ¿Mi vulnerabilidad genera dirección o genera dependencia?
Hoy te pregunto…
En tu experiencia profesional, ¿qué hace que un líder vulnerable te parezca admirable… y qué hace que te parezca inseguro?
Te leo en los comentarios.
Y ahora sí. ¿Quieres mi «MINI-FRAMEWORK PROPIO: Los 4 niveles de vulnerabilidad en liderazgo?» Escribe en los comentarios LIDERAZGO y te lo mando a tu email.
¿Estás hablando con claridad, influencia y propósito estratégico a través del liderazgo narrativo, la comunicación y la cultura corporativa? Son las herramientas para posicionarte mejor, ganar autoridad y tomar mejores decisiones para los resultados.
Si no es así, tienes un problema, o un reto pendiente. No te preocupes, yo puedo ayudarte a lograrlo. ¿Hablamos?