Todos somos conscientes de que vivimos en un mercado lleno de infoxicación. Ese ruido y exceso de contenido vacío que no aporta ni suma. Y el relato corporativo es el que marca la diferencia.

No es una percepción. Es una realidad. Cada persona recibe unos 10.000 impactos comunicativos diarios, según estudios de atención y consumo de medios.


Si no más… Ya sabemos que depende del consumo diario que hagas de las redes sociales, y de internet en general. Pero también está la parte analógica, donde los impactos son más sutiles, pero existentes más de lo que imaginamos.

En ese contexto, la pregunta no es si tu empresa comunica bien o mal. 
La pregunta real es otra:

¿Tu empresa tiene un relato corporativo… o solo ruido corporativo?

El gran error: confundir misión y visión con narrativa

La mayoría de organizaciones siguen creyendo que tener misión, visión y valores es suficiente.
 No lo es.

  • La misión dice qué haces.
  • La visión dice hacia dónde vas.
  • El relato explica por qué eso importa, para quién y qué papel juega cada persona dentro de esa historia.

Sin relato, misión y visión se convierten en frases decorativas. Bonitas. Correctas. Inofensivas.
 Y, sobre todo, olvidables. Puaj… imagínate.

Una empresa sin relato es como un mapa sin caminos. Marca un destino, pero no genera movimiento.

La misión se escribe, la visión se proyecta, pero el relato se vive o se convierte en ruido corporativo. – Elia Guardiola –

El problema no es comunicar poco. Es comunicar sin sentido ni coherencia.

Cuando no hay un relato corporativo trabajado de forma estratégica, aparecen síntomas muy concretos:

  1. Desalineación interna. Cada departamento cuenta una versión distinta de la empresa. Marketing promete, ventas interpreta, recursos humanos improvisa y dirección corrige sobre la marcha.
  2. Confusión externa
. El cliente no entiende qué te hace diferente. No porque no lo expliques, sino porque no lo conectas con una historia coherente.
  3. Reputación frágil
. En cuanto llega una crisis, no hay un marco narrativo que sostenga el discurso. Todo se vuelve defensivo, reactivo y torpe.

No es un problema de comunicación.
 Es un problema de arquitectura narrativa.

Ejemplos reales (y menos obvios) de relato corporativo bien construido

Maersk

No habla solo de transporte marítimo. Su relato gira en torno a conectar el comercio global y hacerlo más resiliente. Eso les ha permitido liderar conversaciones sobre sostenibilidad, digitalización y logística inteligente, incluso en momentos de crisis global.

Salesforce

No vende software. Vende la idea de que los negocios pueden crecer haciendo el bien. Su narrativa integra tecnología, ética empresarial y cultura interna, y se traduce en decisiones reales, no en eslóganes. Un relato corporativo con coherencia.

Lego

Su relato corporativo no es “hacer juguetes”, sino desarrollar el potencial creativo de cada persona. Esa historia guía desde el diseño de producto hasta la experiencia educativa y la relación con familias y escuelas.

El patrón es claro. Las empresas que lideran no solo explican lo que hacen. Cuentan por qué su existencia tiene sentido en el mundo actual.

Las empresas no fracasan por falta de talento, sino por falta de un relato que lo una, lo guíe y le dé sentido. – Elia Guardiola –

El coste oculto de no tener un relato

No trabajar el relato corporativo tiene un precio. Y no es bajo. Te hace replantear la realidad de tenerlo o no tenerlo. Y no tenerlo, créeme, el precio que pagas no es agradable:

  • Mayor rotación de talento (las personas no se vinculan a frases, se vinculan a historias).
  • Pérdida de oportunidades de visibilidad, alianzas e inversión.
  • Equipos cansados, que ejecutan sin comprender el “para qué”.
  • Marcas fácilmente sustituibles en mercados hipercompetitivos.

En términos simples, déjame contarte que
 sin relato, compites por precio. Con relato, compites por significado.

Qué hace realmente un relato corporativo bien trabajado

Un relato corporativo sólido no es un storytelling publicitario. Es una herramienta estratégica que:

  • Alinea cultura, liderazgo y comunicación.
  • Da coherencia a todas las decisiones, internas y externas.
  • Convierte a empleados en embajadores naturales.
  • Protege la reputación cuando llegan momentos difíciles.
  • Hace que la marca sea recordada… y elegida.

Acciones prácticas para empezar (sin postureo)

Si lideras una empresa o un equipo directivo, te recomiendo que empieces por aquí:

  1. Audita tu narrativa actual
. ¿Todos en la organización cuentan la misma historia cuando les preguntan qué hacéis y por qué existís?
  2. Detecta incoherencias. Revisa si lo que se promete en comunicación coincide con lo que se vive internamente.
  3. Define el conflicto central de tu relato
. Toda buena historia responde a un problema real del mundo, no del departamento de marketing.
  4. Traduce el relato en decisiones visibles. Un relato sin acción es solo literatura corporativa.
  5. Forma a tus líderes como narradores. La narrativa no se delega. Se lidera.

En un mercado con exceso de mensajes e infoxicación, no gana quien más habla, sino quien sabe explicar por qué merece ser escuchado. – Elia Guardiola –

Para ir terminando

En un mundo hipermegasaturado de mensajes, no tener un relato corporativo no es una opción neutra, es una desventaja competitiva.

Las empresas que no trabajan su narrativa se vuelven invisibles.
 Y lo siento, pero también son la crónica de una muerte anunciada. Las que sí lo hacen, se convierten en referentes.

Y no, esto no se soluciona con un claim nuevo ni con un workshop inspiracional de dos horas.
 Se construye con método, criterio y formación estratégica aplicada al liderazgo, la cultura y la comunicación corporativa.

Si tu empresa necesita dejar de sonar como todas y empezar a significar algo de verdad, el trabajo empieza por ahí. O por aquí, conmigo, juntos.


¿Estás hablando con claridad, influencia y propósito estratégico a través del liderazgo narrativo, la comunicación y la cultura corporativa? Son las herramientas para posicionarte mejor, ganar autoridad y tomar mejores decisiones para los resultados.

Si no es así, tienes un problema, o un reto pendiente. No te preocupes, yo puedo ayudarte a lograrlo. ¿Hablamos?

📩 hola@eliaguardiola.com


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